sábado, 7 de abril de 2012

APRENDER, DESDE EL PUNTO DE VISTA DE UN ALUMNO


Las mentes del personal docente y las mentes de los alumnos casi siempre están en conflicto.

Los profesores gustan de sentarse y diseñar maravillosas planeaciones de secuencias didácticas bastante detalladas. Son hermosas propuestas de actividades creativas para enseñar interesantes contenidos, llenos de datos, fechas, cifras, esquemas y demás.

Por desgracia, esas enseñanzas están dirigidas a mentes que no tienen deseo alguno de atender tan fascinante información. Nuestras percepciones son selectivas. Y nuestra memoria es altamente selectiva.

Para empezar, el mensaje debe superar el control inicial de volumen de la mente. Una vez pasado, se encuentra en la memoria de corto plazo, la cual es limitada y la información se pierde sin refuerzo.
Cuando un estímulo llega a la memoria de corta duración, en pocos segundos se perderá a menos que ocurra algo que la transfiera a la memoria de larga duración.

Los alumnos son muy selectivos en cuanto a la información que aceptan. De hecho, se muestran bastante defensivos ante todo lo que se les presenta. Los alumnos eluden la información no pedida o no deseada evitando exponerse a ella, no haciéndole caso o no recordándola.

Aprender no es otra cosa que recordar aquello que nos interesa. Las emociones desempeñan un papel muy importante para la memoria. Cuando el contexto emocional es el correcto, ciertos transmisores se encienden y una copia indeleble del mensaje se graba en la memoria.

Además, las personas sólo aprendemos cosas nuevas si éstas tienen relación con algo que ya sabemos. Sin esa relación, la información no es más que datos, sin conexión ni sentido.

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