jueves, 10 de noviembre de 2011

PRIMERO CONOCE A TUS ALUMNOS


El primer paso para iniciar un proceso educativo es conocer a los alumnos. Este es un paso que muchos profesores toman a la ligera y no lo llevan con la suficiente rigurosidad. Cuando mucho, aplican un examen llamado "de diagnóstico" o realizan una dinámica de presentación con tarjetitas con el nombre de los integrantes.
 

La pregunta que surge es: ¿Realmente llegamos a conocer a nuestros alumnos? El examen de dignóstico permite conocer "cómo llegan" los alumnos después de unas largas vacaciones, en las que apenas tocaron algún libro. Los resultados del mismo son traducidos a un gráfico donde se indica el rendimiento en términos de una calificación inicial, la cual será el punto de partida para realizar la propuesta curricular del nuevo ciclo escolar. ¿Conocer el nivel de calificaciones en las asignaturas es suficiente para conocer a una persona?

Por su parte, en la dinámica de presentación se distribuyen pequeñas tarjetas para que los alumnos escriban sus nombres en ellas. La mayoría de profesores se quedan sólo al nivel del nombre. Muy pocos profundizan y exploran tópicos como los intereses o las expectativas. Casi nadie indaga acerca de los canales perceptuales preferidos o el estilo de aprendizaje, o la estrategia de aprendizaje eficaz de los alumnos.

Los documentos oficiales mencionan que el profesor debe diseñar su propuesta curricular con base en las características de sus alumnos, pero, ¿realmente lo hacen?

Los investigadores han descubierto que los alumnos pueden ser hábiles en diversos aspectos, no todos relacionados con lo curricular. Se les llama "inteligencias múltiples", porque podemos tener logros en los más diversos campos, no sólo en el académico.

Las siete inteligencias que Howart Gardner (1983) identificó tras arduas investigaciones son:

1. Lingüística. Usar el lenguaje verbal.
2. Lógico-matemática. Emplear relaciones simbólicas y numéricas.
3. Musical. Crear ritmos y notaciones musicales.
4. Viso-espacial. Diseñar elementos gráficos.
5. Corporal. Expresarse a través del cuerpo.
6. Intrapersonal. Autoconocerse y apovechar las habilidades.
7. Interpersonal. Establecer relaciones.

Esos niños platicones, que escriben poemas, que escriben lo que se les ocurre, son los mejores exponentes de la inteligencia lingüística. Esos niños que les encanta hacer ruidos rítmicos, silbar o cantar, muestran su inteligencia musical. Esos pequeños que organizan al grupo tanto para "hacer desorden", festejar a los cumpleañeros o simplemente hacer huelga en el salón, está mostrando su inteligencia interpersonal. El chaval que se la pasa soñando despierto o haciendo planes a futuro, lejos de su aula, está comunicando su inteligencia intrapersonal. El chico que se la pasa dibujando en su libreta, haciendo complicados diseños o que decora su pupitre, está expresándose en el lenguaje viso-espacial. El niño que se la pasa deambulando, que no puede estar quieto, el mal llamado "hiperactivo", demanda un entorno educativo que le desarrolle su inteligencia corporal. El niño que clasifica todo, que le encanta la computadora, que no necesita la calculadora o el papel para resolver problemas, que hace complicadas relaciones causa-efecto, pide que se aproveche su inteligencia lógico-matemática.

Cada niño nos pide que lo conozcamos realmente, para ofrecerle los recursos educativos que necesita.

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